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El Aconcagua, 6.959 m, es una montaña de una altitud respetable e incluso en su mejor época puede ser muy fría. Ahora bien, técnicamente ofrece todas las ventajas que el termómetro y el altímetro nos restan. La ruta normal, objetivo de nuestro trekking expedición, se encuentra habitualmente despejada de nieve, y la dificultad reside en equiparse bien, adecuar el paso, tomar decisiones correctas, llevar un buen plan de aclimatación y mirar al cielo esperando buen tiempo. Nada podemos hacer contra las borrascas y anticiclones, pero en lo que respecta a la planificación, contamos con la ayuda de un guía curtido en ésta y otras muchas montañas. El techo de América es asequible para personas con experiencia en trekkings intensos o montañismo, muy motivadas, y en buena condición física, pero no se necesitan conocimientos técnicos más allá de caminar con crampones. Para mantenerse en forma lo ideal es tener una meta a medio plazo y el deseo de poner imágenes a nombres como Penitentes, Plaza de Mulas, Nido de Cóndores, refugio Berlín, refugio Independencia o la Canaleta… Además el objetivo de ver los Andes desde su cúspide te dará un ánimo suplementario para tus jornadas previas de monte, bicicleta, piscina o footing.
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