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Con mucha frecuencia e indudable merecimiento se define a las inmersiones que rodean la isla de El Hierro como "el mejor buceo de Europa". ¡Que exageración! Exclamarán algunos. Pero si consideramos que desde las primeras exploraciones transoceánicas a todo el archipiélago se le conocía como Islas Afortunadas y que en su extremo occidental, allá donde ya solo nos aguarda el océano, se hallan las agrestes costas de esa enigmática isla, concluiremos que no existe azul más profundo en el viejo continente. El Hierro es la menos poblada de las Islas Canarias. Volcánica y agreste ofrece al buceador pendientes y paredes, grutas y bajos. Asomándose al Trópico, en sus aguas medran tamboriles espinosos, meros y abades, peces trompeta y extensos cardúmenes de chopas, sargos y barracudas. Durante el verano, grandes pelágicos se acercan a sus costas y no son raros los encuentros con mantas, tiburones, pedregales, atunes y peces luna. Ya en tierra, nos quedará pendiente la tarea de rellenar nuestro log book cn los nombres locales de las otras especies que abundan: pejeperros, chuchos, catalufas, tapacubos, viejas, muriones….
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